Precauciones con los alimentos en Verano 07 de Enero, 2016

Durante el verano aumenta considerablemente el riesgo de sufrir una intoxicación alimentaria. La más frecuente es la salmonella, un microorganismo que se multiplica a una velocidad muy elevada, contaminando todos los alimentos con los que entra en contacto.

La salmonella puede partir en origen de alimentos como la leche, los huevos, las aves de corral o la carne de vaca. Mantener una higiene inadecuada y las altas temperaturas contribuyen a la proliferación de esta bacteria que provoca diarrea, vómitos y fiebre elevada en los humanos.

Para protegerse frente a la salmonelosis conviene seguir las siguientes recomendaciones:

  • Mantener la limpieza: lavándose siempre las manos antes de preparar los alimentos (y varias veces durante su preparación) y, por supuesto, después de ir al baño. También se deben lavar cuidadosamente todas las superficies y utensilios con los que entre en contacto la comida. Además, hay que guardar los alimentos en recipientes cerrados y protegerlos frente a insectos, mascotas y otros animales.
  • Separar los alimentos crudos de los cocinados. Hay que tener en cuenta que los alimentos crudos, como la carne, el pollo, el pescado y sus jugos pueden haberse contaminado y transmitir la salmonelosis si entran en contacto con los ya elaborados. Por ello, no se deben utilizar los mismos utensilios y hay que mantener en distintos recipientes a unos y otros.
  • Cocinar bien los alimentos. Una cocción correcta, en la que se alcancen los 70º C (incluyendo el interior de la pieza), eliminará los microorganismos peligrosos. Hay que prestar especial cuidado con esta medida cuando se cocinen trozos grandes de carne, pollos enteros o carne picada. Además, para evitar riesgos, las sopas y los guisos deben ser llevados a ebullición y la comida cocinada ha de ser bien recalentada.
  • Mantener los alimentos a temperatura segura. Ni los alimentos perecederos ni los alimentos cocinados pueden quedarse a temperatura ambiente. Se deben refrigerar en cuanto su estado lo permita. La comida no debe guardarse durante mucho tiempo, aunque sea en el congelador; y para descongelar, hay que hacerlo en la parte baja del frigorífico y nunca a temperatura ambiente.
  • Usar agua potable. Aunque se esté de vacaciones, hay que cuidar la calidad de la alimentación, eligiendo productos frescos. La leche debe haber sido pasteurizada o esterilizada, y hay que lavar bien frutas y hortalizas. En cuanto a la fecha de caducidad, ha de respetarse siempre.

 

Bibliografía:

Onmeda.es (Julio 2015) http://www.onmeda.es/viajar_con_salud/precauciones_a_tener_en_cuenta_en_verano-precauciones-con-los-alimentos-en-verano-17907-2.html