Los Alimentos Lácteos y la importancia del Calcio 01 de Agosto, 2016

En el mundo millones de personas consumen lácteos, especialmente en los países industrializados. La leche y sus derivados (yogur, queso…) son un una importante fuente de calcio, y ya sea desnatada o entera, e incluso sin lactosa, conserva sus nutrientes. Los expertos en nutrición recomiendan consumir de 2 a 4 raciones de lácteos cada día.

El contenido de calcio en la leche y sus derivados los convierte en alimentos imprescindibles para mantener los huesos. Una buena dieta balanceada acompañada de calcio es necesaria durante toda la vida, pero se hace especialmente importante durante la infancia y la adolescencia, (épocas de crecimiento) y también a partir de la menopausia. La absorción de calcio se ve favorecida con la presencia de proteínas, lactosa y grasas, componentes esenciales de la leche. En cuanto a la elección del tipo de leche: desnatada, semidesnatada o entera (menor a mayor proporción de grasa) depende del tipo de dieta de cada persona.

Además de estos últimos, podemos incluir muchos tipos de lácteos en la dieta, que hacen más fácil ingerir la cantidad diaria recomendada: de 2 a 4 raciones al día.

Algunos de los componentes de los lácteos beneficios para nuestro organismo son los siguientes:

Calcio

Es el mineral más abundante del cuerpo humano, dado que da forma a los huesos y los dientes. Otros tejidos corporales, como las neuronas y la sangre, también contienen calcio.

Si se mantienen niveles adecuados de calcio durante toda la vida, se puede reducir el riesgo de osteoporosis y fragilidad ósea. El calcio es imprescindible durante la infancia y la adolescencia, dado que el cuerpo está en proceso de crecimiento. Asimismo, desde la menopausia y durante la tercera edad, la provisión de calcio va disminuyendo y se hace necesario consumir más calcio en la dieta.

El calcio también está presente en otros alimentos, especialmente en vegetales de hojas verdes. Se necesitan 100 gramos de acelgas para igualar la cantidad del calcio de 100 mililitros de leche. Pero no todo el calcio que se ingiere se absorbe, y determinadas sustancias favorecen su absorción.

La vitamina D es la que regula el metabolismo del calcio, tanto su absorción en el intestino como su fijación en el hueso. Tanto la vitamina D de que dispongamos como la que contenga la leche contribuye a la absorción del calcio de los lácteos. La suplementación de vitamina D en la leche busca incrementar el aporte de calcio. Además, otros componentes básicos de la leche también benefician la absorción de calcio, como son las proteínas y las grasas.

Proteínas

El término proteína viene de la palabra griega “protos”, que significa primer elemento, lo que ya sugiere lo esenciales que son las proteínas para la vida. Están formadas por aminoácidos, que son elementos que se utilizan constantemente en el cuerpo. Las proteínas intervienen en todas las funciones celulares y de los tejidos del cuerpo.

Grasas

Por su parte, las grasas también son necesarias para la vida, ya que de entre sus funciones una muy importante es la formación de la pared celular. Los lípidos pueden ser de distintos tipos y, según esto, son más o menos beneficiosos para el cuerpo.

Grasas insaturadas. Son beneficiosas porque disminuyen el nivel de colesterol y reducen el riesgo de padecer enfermedad coronaria. Las grasas poliinsaturadas se encuentran en gran proporción en la leche y derivados.

Grasas saturadas. Presentes en todos los productos de origen animal y, por ende, en la leche, se recomienda limitar su consumo debido a que aumentan los niveles de colesterol. Están en los lácteos, pero en mayor cantidad en la leche entera y en la mantequilla.

¿Entera, semi o desnatada?

El mercado pone a disposición del consumidor varias opciones de consumo de leche y productos lácteos: variedades enteras, semidesnatadas o desnatadas. Esta clasificación hace referencia a la cantidad de grasas que contiene el producto. Las grasas son un ingrediente fundamental de la leche y necesario para la vida, y la leche contiene tanto gasas saturadas como insaturadas.

La elección dependerá del tipo de consumidor y de la dieta que lleve. En una dieta que ya es de por sí rica en grasas, porque contiene muchos productos de origen animal, se recomienda optar por los lácteos desnatados. En cambio, una persona que mantenga una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, cereales y legumbres, no debería tener problema en consumir leche entera. La elección de un tipo de leche u otro debe servir para equilibrar la dieta.

 

Fuente: Artículo acerca de los Lácteos en Onmeda.es 28/07/16 (http://www.onmeda.es/nutricion/lacteos.html​)